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Con frecuencia aparece en la Biblia que Dios habla a través de los sueños para comunicarse o indicar una misión. El sueño nos remite a la noche y a la oscuridad. También en esa situación Dios habla. José recibe en sueños la noticia de que el hijo que espera María es obra del Espíritu Santo. Dios hace las cosas a su modo y nunca deja de sorprendernos.

José siente dolor, no puede comprender por qué María ha actuado de este modo. Experimenta que ha sido engañado, traicionado. Parece que la infideli-dad vuelve a vencer. Su dolor se torna sufrimiento porque tiene que decidir repudiar a María, aunque lo haga con discreción. Pero Dios, también en su no-che oscura, le sale al encuentro.

Y ese dolor se convierte en gozo y dicha. A él se le encomienda la tarea co-mo padre del niño que va nacer: «le pondrás por nombre Jesús». Ponerle el nombre a Jesús significa que ese niño es de su propiedad, que él lo debe cuidar, educar, acompañar y criar. Y más gozo aún porque ese niño salvará a su pueblo del mal. Será el Enmanuel, Dios-con-nosotros.

INVOCACIÓN A SAN JOSE

Padre mío San José, yo os felicito en este día por la dicha, por la honra, por la gloria que cabe, por ser el esposo de la Madre de Dios, de la Reina del cie lo y de la tierra, de los ángeles y de los hombres.
Hacedme participar de vuestra gran dicha y felicidad en esta vida y en la otra.

San José de la Montaña, 
Ruega por nosotros.

Madres de Desamparados y San José de la Montaña

REFLEXIÓN

Por: Madre Paloma García


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