Segundo Domingo de Cuaresma

Este 17 de marzo la Iglesia celebra el segundo domingo de Cuaresma. El Evangelio del día corresponde a la lectura de Lucas 9:28-36, pasaje que narra el momento de la Transfiguración del Señor.

 

A continuación puede leer el Evangelio y la Homilía del Obispo de Santa María de los Ángeles (Chile), Felipe Bacarreza Rodríguez:

Evangelio del día (Lucas 9:28-36)

28 Sucedió que unos ocho días después de estas palabras, tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar.
29 Y sucedió que, mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó, y sus vestidos eran de una blancura fulgurante,
30 y he aquí que conversaban con él dos hombres, que eran Moisés y Elías;
31 los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén.
32 Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él.
33 Y sucedió que, al separarse ellos de él, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías», sin saber lo que decía.
34 Estaba diciendo estas cosas cuando se formó una nube y los cubrió con su sombra; y al entrar en la nube, se llenaron de temor.
35 Y vino una voz desde la nube, que decía: «Este es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle.»
36 Y cuando la voz hubo sonado, se encontró Jesús solo. Ellos callaron y, por aquellos días, no dijeron a nadie nada de lo que habían visto.

Puede revisar las otras lecturas litúrgicas del día dando click AQUÍ

Homilía de Mons. Bacarreza:

El II Domingo de Cuaresma está reservado a la contemplación del misterio de la Transfiguración. Este es un hecho real e importante en la vida de Jesús. Fueron invitados a participar de él los tres grandes apóstoles Pedro, Juan y Santiago. Lo que nosotros sabemos de ese acontecimiento es lo que ellos han narrado. Lo hicieron después que Jesús resucitó de entre los muertos: “Ellos callaron y por aquellos días no dijeron nada de lo que habían visto”. Esta reserva responde a una orden dada por Jesús mismo: “Cuando bajaban del monte Jesús les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos” (Mc 9,9).

Fuente: ACI Prensa

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