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Reflexión de los dolores y gozos de San José: Cuarto dolor y gozo
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24/02/2008 18:10:32
Decíamos la semana pasada que los pequeños acontecimientos de la vida de San José, a veces son los que conforman su dolor y su gozo. Y lo volvemos a ver en este cuarto domingo.
José al asumir a su esposa, acepta que es Dios quien está actuando ahí, en su vida; entra en la nube del misterio de Dios y sabe que ha de cuidar de Jesús y María. Hace lo mismo que ella: medita todas las cosas en lo profundo de su corazón. No habla nunca en los Evangelios; pero, es como decía Santa Teresa de Jesús: “Obras son amores”. Ya vendrían, seguramente, después las dudas de si su hijo, el Mesías, era realmente esperado, deseado. Y esa pregunta nos la formula también hoy a nosotros.
El dolor y gozo de hoy es un claro ejemplo de cómo se viven los acontecimientos en clave de fe. José, acostumbrado a ver, observar, no puede quitar los ojos de la mirada de Simeón. Sería para él un momento de orgullo. Proclama a Jesús el Salvador, luz de las naciones, gloria de Israel…; pero, le dice también que será bandera discutida, que muchos caerán y se levantarán por su causa; que a María, una espada le atravesará el corazón. Un simple bebé, piedra de toque, motivo de escándalo. José cae en la cuenta de que creer es exigente. Si la fe no cuesta nada, no es verdadera. Es un momento, pues, de gozo; pero también de dolor y ruptura interior. Su Jesús no podrá bendecir ni estar de acuerdo con el bien y el mal al mismo tiempo. ¿Y nuestra moral cristiana cómo es? La fe no es sufrirnos a nosotros, ni a nuestras convicciones, sino a Jesús, y un Jesús contradictorio. Esto supone una ruptura. En esta criatura está la bandera por la que nos movemos y existimos. Todo esto a José le dolería por María. Es, precisamente, este ser bandera de contradicción la espada de María.
Y nosotros podemos preguntarnos: y todo esto, ¿qué nos importa? Tendríamos que analizar si sabemos sufrir al lado del sufriente y alegrarnos, sin envidias ni rencores, de los éxitos de los otros. ¿Aceptamos la bandera de Cristo? El bien y el mal, ¿conviven en mí? Como católico, ¿dónde tengo puesto mi “sí”, mi fe?¿Queremos caminar con el Salvador, junto a su luz que nos orienta? ¿qué me dice Él que debo cambiar en mi vida?¿Seguimos siendo suyos tanto si caemos como si nos levantamos? Lo importante no es caer, sino saberse levantar las veces que haga falta.
José vive haciendo un acto continuo de fe, aunque esto rompiese constantemente sus esquemas. Que él no ayude a vivir los acontecimientos de cada día a la luz de la fe, apoyados en María. Que nos acompañe en nuestros dolores y gozos, porque nos protege, nos ama y sigue confiando en todos nosotros.
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